504/GWT


“Era un gran tiempo de híbridos
De salvajes y científicos
Panzones que estaban tísicos
En la campechana mental
En la vil penetración cultural
En el agandalle transnacional
En lo oportuno norteño-imperial
En la desfachatez empresarial
En el despiporre intelectual
En la vulgar falta de identidad.”


-Rockdrigo




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MODERNETE
504/GWT



Nació y desde entonces vive. Planea seguir haciéndolo hasta que muera.




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02 el año del caldo 


Tengo una corbata, el único requisito para ser presidente de México.

/Carlos Monsivais


Nunca aprendí a comer Big Macs, se desparraman siempre que las muerdo y me da mucha pena; no sé porqué, desde que tengo memoria de haberlas comido, se volvieron un trauma. Eso no quita que me gusten, me encantan, pero hace años, en la mocedad, cuando era amigo de Ruben, causaron gran impresión en mi. Habían abierto un nuevo MacDonalds en Villa Coapa, hace años, cuando ir a MacDonalds era un evento. Ahora es una maldición, pero antes era la ñonga; me encantaba esa idea del fast food y los juegos; lo veía tan Americano, como los relojes Casio que portaba the Lieutenant Riggs en Arma Mortal; aunque después supe que eran relojes Japoneses, y el actor Australiaano y no gringos, como pensé; que lo tenía todo, al menos todo lo que importaba: brújula, horas del mundo, alarma, luz, y sonidito que sonaba tan moderno, comop lo tiene el roloj, y lo tienen los gringos; o todo lo necesario para sobrevivir a una invasión, como en Depredador, o en Rambo; aunque Arma Mortal era mi favorita, la notaba más real, más citadina, más moderna y civilizada; eran los tiempos del progreso humano, los videoclips y los beepers; los imprevistos y la añorada ignorancia que hoy choca con tanta desinformación, pero nadie pregunta nada ¿qué habrían de preguntarse? Ese es el problema, solo saber cosas por saberlas; pues yo tengo muchos datos sobre películas, sobre música y uno que otro histórico, y no sirven de nada, creéme; bien chidos y todo pero no se muy bien para qué; sé que están ahí y sé que a veces impresiona a una que otra persona, especialmente a las chicas inseguras, pero también se, que no sé bien para qué sirve en realidad, si no es para follar, si acaso.
Da igual, me encantaba ir y comer a esa comida que comían los gringos en la tele, en el Disney Channel de los noventas; los comerciales de Pe Wee Herman, que actuaba tan raro, se movía tan extraño; y era un show para niños, pero en mi tropicalidad, me excitaba ese ser androgino, aunque claramente masculino; tenía los labios pintados, y usaba maquillaje pintandose chapetes y pecas alrededor que, por alguna razón me excitaban, y con aquellos niños y niñas rubias y hermosas que comían de aquellas cajas robóticas y rojas que daba satisfacción ver robotizadas, casi eróticas, pedofílicas si lo pienso ahora, aunque yo era un niño entonces, o sea, me atraía la misma edad, solo que ahora se convierte en algo de pena al sentir, o rememorar lo que me hacían sentir esas imagenes infantiles, tan inalcanzables desde Reforma, Chiapas, donde colgaban anaoyacas en las rejas que dividian la barbarie de la civilización; el triunfo del hombre sobre la naturaleza. Que equivocados estábamos, digo ahora con el periódico en la mano, pero que bien se sentía ser, por primera vez libres; libres de alma, de espíritu; había elección, uno podía decidir de qué manera echar a perder su vida; y mira, ahí vamos, en la no poco laboriosa obra de cagarla, de nefastear, de faltarse al respeto; no existía, ni se imaginaban que tu mente diera para pensar en algo más; te menospreciaron, y eso hablaba bien de ti, o mañ de ellos; eso te hicieron creer, que no eras un indio cagado de la selva, no, como los que vivían a las afueras del fraccionamiento donde vivías tú: en un  fraccionamiento, que precisamente fracciona los espacios de la naturaleza, los separa y acerca a la civilización, de donde vengo, o debería venir; y donde vivo hoy, ahora, arrepentido. Si no vivías en uno estabas cerca de ser un indio; un indio que no come en MacDonalds, no le alcanzaba, no le alcanza ahora ¡que triste!, ¿ o no? Ni tenian Disney Channel, o tv por cable, como si tenía yo; aunque en aquel momento no sabia que era todo eso, pero lo imaginaba, lo veía de cerca con algunas mamás de alguos amigos. Como no, si estaba en todo trato que anhelabas y temías no recibir por ser prietito, morenito como yo, que vengo de tierra tropical. Una desgracia para la ambición que te ponía en tu lugar prontamente, y, lo peor de todo, que era eso lo que anhelaba: no ser yo. Si eras sensible, si eras frágil, como lo era yo, solo había una forma de salir de ella: teniendo dinero, como creo que tuvimos nosotros, al menos sí sé que tuvimos los privilegios de cualquier persona de una clase social que se jacte de ser realmente distinta de los excluidos; de todo eso, de los problemas por de facto y no por pendejo, al menos, que es los que me ha hecho, los que aún me hace, lo que soy.





ojalá coincidamos en otras vidas,
ya no tan tercos, ya no tan jovenes,
ya no tan ciegos ni testarudos.
ya sin razones, ya sin orgullo ni pretensiones.

y recuérdame
y recuerda que pienso en ti
que no lo sabes, pero te vivo todos los días,
que escribo sobre ti.

y recuerda que buscar y pensar son dos cosas
diferentes.

y yo te pienso
pero no te busco.

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