...hay mucho de falsedad en las consideraciones
que parten del sujeto acerca de cómo la vida se tornó apariencia.
Porque en la fase actual de la evolución histórica,
cuya avasalladora objetividad consiste únicamente
en la disolución del sujeto sin que de ésta
haya nacido otro nuevo,
la experiencia individual se sustenta necesariamente
en el viejo sujeto, históricamente sentenciado,
que aún es para sí, pero ya no en sí.
Este cree todavía estar seguro de su autonomía,
pero la nulidad que les demostró a los sujetos
el campo de concentración define
ya la forma de la subjetividad misma.
-Adorno
que parten del sujeto acerca de cómo la vida se tornó apariencia.
Porque en la fase actual de la evolución histórica,
cuya avasalladora objetividad consiste únicamente
en la disolución del sujeto sin que de ésta
haya nacido otro nuevo,
la experiencia individual se sustenta necesariamente
en el viejo sujeto, históricamente sentenciado,
que aún es para sí, pero ya no en sí.
Este cree todavía estar seguro de su autonomía,
pero la nulidad que les demostró a los sujetos
el campo de concentración define
ya la forma de la subjetividad misma.
-Adorno

Nunca aprendí a comer Big Macs, las desparramo cuando las muerdo y me da mucha pena, una pena casi íntima. No sé porqué, desde que tengo memoria de haberlas comido se volvieron un trauma como surrarse en los pantalones. No quita que me gusten, me encantan, pero hace años, desde la mocedad causaron esa impresión en mi.

Abrieron un MacDonalds en Villa Coapa, estoy hablando hace años, cuando ir a MacDonalds era él evento. Ahora son una maldición mefítica, pero antes era peculio emocional. Me fascinaba la idea del fast food, de los juegos en el restaurante, tan moderno, tan Americano, superior, práctico; como los relojes Casio que portaba el Lieutenant Riggs en Arma Mortal, aunque después supe que eran relojes Japoneses, y no gringos, y el actor Australiano, pero gringo abarcaba todo lo foraneo, reculé. Tenía todo, al menos todo lo importante: brújula, horas del mundo, alarma, luz y un bip que sonaba cada hora, muy moderno, lo tienen los gringos, debe ser bueno, pensaba: todo lo necesario para sobrevivir a una invasión, como en Depredador, o en Rambo, solo que en Arma Mortal, que es mi favorita de todas esas películas anticomunistas de la época, la notaba real; urbana, moderna, civilizada.

Eran tiempos de progreso, de videoclips y beepers; los imprevistos, y la añorada ignorancia que hoy peservera en la desinformación, antes, en los anhelos; pero nadie pregunta nada, ¿qué habrían de preguntarse? Ese es el problema. Saber cosas por saberlas no lleva a nada, entume el pensamiento; yo tengo muchas cosas que contar, datos que no sirven de nada: sobre películas, actores o músicos; sobre música, o libros; escritores y poetas; uno que otro histórico y “conspiranoide”, y no sirven de nada, creéme; bien chidos y todo pero no se muy bien para qué. Sé que están ahí, y sé que a veces impresionan a una que otra persona; pero también sé que no sé bien para qué sirven, en realidad, si no es para follar, si acaso.

Una vez, Ale dijo, que siempre es mejor coger sin amor. Enamorarse primero, coger después, es una mala transacción. Él sabía de esas cosas, lo notaba en su nariz, el pelo chino y los lentes; fumaba mucho, y dicen que los gordos -flacos son bien inteligentes.
¿Qué tiene el pelo corto en una mujer que me hace enloquecer? Una secuencia extraña, sí, pero real, y, algo sucede con el pelo corto en la mujer que la vulnerabilidad es como caminar por un cuerda, manteniendo el equilibrio.
Y siempre sucede lo segundo desde la cuerda, siempre caigo hacia el mismo lado ¿curioso, no? Ambos lados se ven profundos pero, uno se ve menos profundo que otro sin razón mas que el instinto; como los niños que escogían la muñeca negra como mala sobre la blanca, y así mostrar los prejucicios con los que crecen para definir como se ve el mal.
Pasa que te enamoras a primera vista, quizá sólo te enculas, pero enloqueces, al menos un rato; como gatos oliendo sales y hay algo en ese pelo corto de las mujeres que cuando baja por la oreja, una puntita de cabello se acomoda asomandose bajo la robicunda forma del lóbulo produce ternura, como minino tras la bola de estambre, inspira inocencia mostrando las garras, que quizá ni existan, sólo en su foliculo compacto por elección, imaginario por fantasía; un almanaque sexy de ideas preconcebidas en su pequeña figura, que ni sobra ni falta nada; tetrapack incapaz de empacar tanta delicia fresca, sin necesidad de refrigerar, al contrario.

Al alcohólico, cuando el alma se desenchufa del cuerpo de tanto alcohol, es momento de irse a su cuarto y calmar la tormenta ahi, solo, y mientras más rápido lo aprendas más trnaquilo podrás beber y salirte con la tuya no solo en eso, en lo que quieras, porque la mirada de borracho desenchufado de miedo, una vez conocida no es olvidada, y super reconocible. EL actor en boyhood, por ejemplo, lo interpreta muy bien; le creo cuando se va desenchufando de la realidad al haber bebido tanto. Ya no le importa nada mas quién se lo pague, y beber. Ser gobernado por, y para algo, culaquier cosa: medir el valor de esa distancia, entre el chupito y la pornografía; o, el amor a la ternura o la pedofilia, comó en Lolita de Nabokov, o Diecisiete años de Los Angeles Azules; distingo los contextos y las diferencias de un acto del otro, pero son actos primarios e instintivos.
